EL PODER CURATIVO DE LA PALABRA
“Metáforas y cuentos terapéuticos”
“He aprendido… que la cabeza no oye nada hasta que el corazón escucha, y que lo que el corazón sabe hoy, la cabeza lo comprenderá mañana”.
Las anécdotas, alegorías, cuentos y metáforas transformadoras pueden cambiar en un instante la vida de cualquier persona, incluso la tuya desde el mismo momento que permitas que estas trabajen para ti. Sean cuales sean las circunstancias, edad o problemas personales, esta técnica cuyos resultados han sido y siguen siendo comprobados, conduce al oyente o al lector a un nivel o estado de vida superior.
Del mismo modo que permitimos que un avión nos transporte suavemente por los aires, cualquier individuo puede elevarse muy por encima de sus preocupaciones presentes. Este tipo de metáforas remonta a un estado que la mayoría de la gente nunca pudo soñar, donde el fracaso y la adversidad no existen.
Quizás te preguntes: ¿Qué es exactamente eso de las metáforas transformadoras, y cómo algo tan sencillo puede conducir a ese estado de vida superior? Encontraras la respuesta durante el taller de “el poder curativo de la palabra”. Paso a paso irás descubriendo los detalles sobre este sorprendente saber, no solamente para que tú mismo te beneficies de ellas, sino cómo (y esto es muy importante) a través de las narraciones por tí construidas, ayudar a otros.
OBJETIVOS:
_Potenciar nuestra creatividad.
_Aprender técnicas y ejercicios que Facilitan su paso a la conciencia.
_Vivenciar su potencial sanador.
_Activar los recursos potenciales del inconsciente para adquirir mayor dominio personal.
"Una de las tareas de la literatura es dejar ver una posibilidad
más allá de la realidad, la posibilidad de cambiarla, de transformarla (...).
Si el escritor no es capaz de inmunizar al lector contra la desesperación, entonces tiene que abstenerse al menos de 'infectarlo' de ella"
(Frankl, 1992, p. 185).
Conferencia inaugural de la Semana del Libro,1975 en el Hofburg de Viena.
INDICÉ:
- NOCIONES BÁSICAS:
· La alegoría
· La metáfora
· El cuento y la anécdota
- Bases biológicas para el uso terapéutico de la metáfora
- Los hemisferios cerebrales izquierdo y derecho
- La relación consciente e inconsciente según Erickson
- ¿Cómo funciona la alegoría?
3. CÓMO SE CONSTRUYE UNA ALEGORÍA?
· Paralelismo entre la vida real y la alegoría (Isomorfismo)
· Recomendaciones para la construcción de alegorías
4. ¿CÓMO SE NARRA UNA ALEGORÍA?
· La importancia de establecer previamente una relación de confianza
· ¿Cuál es el momento preciso para la narración?
· El efecto de la alegoría en el receptor
5. Uso de metáforas en el proceso de tratamiento e hipnosis naturalista.
6. Algunos de los factores terapéuticos de “Cuentos que Curan”:
- Bibliografía
- Anexos
EL PODER CURATIVO DE LA PALABRA
“Metáforas y cuentos terapéuticos”
“La metáfora es un tema que ha despertado interés, por lo menos desde Aristóteles”. (Lakoff y Johnson. Metáforas de la vida cotidiana. Pág. 11)
I. NOCIONES BÁSICAS
1. La alegoría
¿Qué es la alegoría? , siguiendo a la academia de la lengua española, diremos que la alegoría es en primer lugar la “Asociación de cualquier tipo que hace que unas cosas representen otras cosas o se asocian con otras cosas”, por ejemplo: la balanza sería la alegoría de la justicia.
“A veces la justicia es ciega, favorece a quien no debe favorecer…”
En segundo lugar, la alegoría es “la representación simbólica de ideas abstractas por medio de figuras o atributos…”. Así por ejemplo, la paloma ha simbolizado la paz desde antiguo.
En tercer lugar, la alegoría puede ser entendida como “Obra literaria o artística de sentido alegórico”. De modo que toda una novela como La Metamorfosis de Franz Kafka puede ser leída como la alegoría del hombre que es aturdido, avasallado por la rutina y los cambios bruscos de la modernidad.
Por último, según el DRAE, la alegoría puede definirse como “Figura retórica que consiste en hacer patente (evidente) en el discurso, por medio de metáforas consecutivas, un sentido recto o literal y otro figurado, dando a entender una cosa por otra distinta…” Por ejemplo: La alegoría de Popeye y Cocoliso. (Cuentos para Curar y crecer. Pág. 197).
“¿Qué vas a ser cuando seas grande?
Muchas veces nosotros, los padres, proyectamos nuestros ideales en nuestros hijos… y sin darnos cuenta lastimamos a nuestros seres queridos.
En resumen, “Una alegoría es un representación o expresión de una idea mediante una figura dotada de atributos simbólicos o bien mediante el desarrollo de una metáfora”. (Michael Dufour. Cuentos para curar y crecer. Pág. 15)
Como vemos, la metáfora está en la base del desarrollo de una alegoría, por lo tanto debemos tener claro de qué hablamos cuando estamos hablando de metáforas.
2. La metáfora
Para Michael Dufour, La metáfora podría ser definida como el proceso por el que se atribuye un nombre apropiado a una persona o cosa, con base en una analogía o en una comparación sobreentendida” (. Cuentos para curar y crecer. Pág. 15). Así por ejemplo, cuando decimos que la bomba del motor se aproxima mucho al corazón humano, sabemos que hay semejanzas y diferencias entre ambos términos (bomba-corazón) y esto nos ayuda a entender el funcionamiento de uno y otro.
Para el psiquiatra y psicoterapeuta norteamericano Milton Erickson, la metáfora permite pasar de lo concreto a lo abstracto y viceversa, ofrece la posibilidad de hablar de una cosa describiendo otra, manteniendo lo esencial del proceso y revistiéndolo a su vez con un contenido superficial que le es secundario. La historia del viejo Joe es un ejemplo conmovedor de la eficacia de la metáfora. Llaman a Milton Erickson para aliviar la viejo Joe, afectado por un cáncer en fase terminal e inmune a los analgésicos de la época. No sabe casi nada de Joe, a excepción de que no quiere ni oír hablar de psiquiatras ni de hipnosis y que es de profesión horticultor.
Milton Erickson se fija como objetivo relajarlo con el fin de reducir el dolor en trance hipnótico; asocia a esto una preparación para la muerte tal como la practicamos, como una actitud de acompañamiento al término de una vida. Este enfoque lo realiza en base a la metáfora de un tomate, que a partir de la semilla hasta la planta adulta ofrece su fruto, cumpliendo así su misión vegetal y terminando su vida con la gratificación del justo camino recorrido. (François Paul-Cavallier. Hipnosis según Erickson. Pág. 57-58)
La metáfora se ha asociado tradicionalmente a la literatura, y más aún, al campo de la poesía, sin embargo, nosotros hemos llegado a la conclusión de que la metáfora impregna la vida cotidiana, no solamente el lenguaje, sino también el pensamiento y la acción, incluso cómo nos movemos en el mundo, la manera en que nos relacionamos con otras personas…en suma, lo que hacemos cada día también es en gran medida cosa de metáforas…” (Lakoff y Johnson. Metáforas de la vida cotidiana. Pág. 39)
En su libro “Metáforas de la vida cotidiana”, Lakoff y Johnson dicen que “Hemos llegado a la conclusión de que la metáfora impregna la vida cotidiana, no solamente el lenguaje, sino también el pensamiento y la acción…cómo nos movemos en el mundo, la manera en que nos relacionamos con otras personas…en suma, lo que hacemos cada día es en gran medida cosa de metáforas”(Metáforas de la vida Cotidiana. Pág. 39)
Para estos autores, tenemos tres tipos de metáforas:
1.Metáforas OrientacionalesTienen que ver con la orientación espacial y tiene su fundamento en la constitución física de nuestro cuerpo: Arriba-abajo/ dentro-fuera/ delante-detrás…etc. De igual modo, existen metáforas individuales y colectivas, cada una de ellas influyen en nuestro modo de ver el mundo, nuestras acciones y hasta las emociones: Por ejemplo: “Me sentía en las nubes” (arriba)/ “cayó en una profunda depresión” (abajo). Salud y vida son arriba: “Lázaro se levantó de entre los muertos…”
2. Metáforas Ontológicas Son las que permiten estructurar una actividad o una experiencia en términos de otra. Por ejemplo: una discusión es una guerra o cuando decimos que un partido de fútbol es una batalla, tiene este carácter: Hay dos equipos, ambos buscan ganar, pero solo uno lo conseguirá. De modo que cuando empieza el partido se da inicio al conflicto y “hay que salir a matar o morir”
3. Metáforas Estructurales
Permite entender un fenómeno abstracto en términos de otro concreto, facilitando su tratamiento. Por ejemplo: “El tiempo es dinero”. Así tenemos: llamadas telefónicas contadas y cobradas por segundos, minutos, etc.; salarios a destajo, precios de habitaciones por horas, intereses bancarios…y hasta la consulta con un terapeuta está cuantificada, es contable, quizás una hora o menos, pero siempre se cuenta porque “el tiempo es dinero” en nuestra cultura.
La anécdota y El cuento
El cuento es àes una narración breve de carácter ficcional protagonizada por un grupo reducido de personajes y con un argumento sencillo. La Anécdota à está basada en hechos reales, un incidente con personas reales como personajes, en lugares reales.
A veces, una y otra se confunden, lo importante es que ambas sirven para desarrollar la trasmitir enseñanzas, desarrollar la creatividad, divertir, y en nuestro caso, como herramienta terapéutica.
Como en la siguiente alegoría:
“Un hombre quería saber algo acerca de la mente, averiguándolo no en la naturaleza sino en su gran computadora privada. Preguntó a ésta: ¿Calculas que alguna vez pensarás como un ser humano? La máquina se puso entonces a analizar sus propios hábitos de computación. Por último, imprimió su respuesta en un trozo de papel, como suelen hacerlo estas máquinas. El hombre corrió a buscar la respuesta y halló, nítidamente impresas, estas palabras: “Esto me recuerda una historia...” (Mi voz irá Contigo. Pág. 24)
II. BASES BIOLÓGICAS PARA EL USO TERAPÉUTICO DE LA PALABRA
1. Los hemisferios cerebrales izquierdo y derecho
El principio más sólidamente sustentado en la Neuropsicología actual se basa en que existen diferencias, a nivel anatómico, bioquímico y funcional entre los hemisferios cerebrales.
Como puede observarse en el siguiente gráfico:
En la actualidad, y debido a todos los avances tecnológicos, ha sido posible correlacionar cada hemisferio y sus áreas constitutivas con distintos procesos o sistemas funcionales responsables de sustentar las más complejas habilidades humanas.
2. La relación entre Consciente e inconsciente según Erickson:
Para Erickson, el inconsciente es el almacén donde residen habilidades, aprendizajes, experiencias tempranas que sirven como recursos sólidos y útiles en el proceso de cambio psicológico, y nos permite llegar alcanzar nuestros objetivos y metas. El viejo socrático, conócete a ti mismo, es retomado por Erickson para explicarnos que llevamos dentro de nosotros las respuestas que nos ayudan a resolver nuestra situación actual, en el aquí y ahora, por más difíciles que están sean o parezcan.
3. ¿Cómo funciona la alegoría?
La alegoría está destinada a establecer conexiones. El narrador accede al aspecto más intuitivo, el lado creativo, al hemisferio derecho, al inconsciente. En una segunda fase el hemisferio izquierdo del cerebro seria invitado a sintetizar el trabajo realizado.
“Existe una indudable afinidad entre el psiquismo humano y el arte de expresarse mediante relatos, de modo que cuando en el transcurso de una alegoría el oyente (receptor) se reconoce en la historia narrada y se identifica con el personaje, poco a poco va aprendiendo a superar los obstáculos que le impiden curarse y crecer…”( Jean Monbourquette. Prólogo a “Cuentos para curar y crecer”. Pág. 8). La alegoría es un instrumento precioso que pone en palabras eso que de otro modo correría el riesgo de permanecer oculto, hundido en el silencio: los miedos, las angustias, los deseos, la culpabilidad, las rivalidades, los enigmas y las preguntas de todo tipo que siempre rondan nuestra mente. (Michael Dufour. “Cuentos para curar y crecer”. Pág. 16). La finalidad de la alegoría es atraer la atención consciente del individuo y burlar sus mecanismos de defensa a fin de permitirle entrar en contacto con las fuerzas de su inconsciente, inmensamente rico en posibilidades y soluciones, y esto en virtud de que en el relato metafórico, el individuo percibirá, unas veces de forma consciente, pero la mayoría en forma inconsciente, algo que le afecta, algo que le concierne o que tiene que ver directamente con algún aspecto particular de su propia vida, de ese modo, la persona hallará sus propias soluciones a conflictos internos que está viviendo en el aquí y el ahora, en este preciso instante de su existencia. (Michael Dufour. “Cuentos para curar y crecer”. Pág. 19)
III. CÓMO SE CONSTRUYE UNA ALEGORÍA?
1. Paralelismo entre la vida real y la alegoría (Isomorfismo)
La eficacia terapéutica del relato dependerá del paralelismo que se establezca entre la situación real del oyente (receptor) y la historia narrada, en pocas palabras, debemos crear una réplica de la situación que el sujeto está viviendo actualmente.
Y esto en virtud de un principio conocido como isomorfismo que consiste en el reconocimiento de un conjunto de relaciones comunes en el seno de entidades diferentes”. (Metáforas de la vida cotidiana. Pág. 16-17)
Por ejemplo: El mapa y un territorio… “el mapa no es el territorio”
Así como la enfermedad ni mucho menos la historia clínica son la persona, y a nosotros nos interesa la persona por sobre todas las cosas.
2. Recomendaciones para la construcción de alegorías
El relato debe estar descrito en términos positivos, y durante toda la alegoría se deberá utilizar un lenguaje positivo. Todo objetivo establecido en términos negativos genera poca creatividad.
Siempre debemos siempre conectar la narración a los diversos sentidos: podemos ver imaginariamente la historia, pero también oler, tocar, gustar, etc.
No es conveniente relatar historias de animales a los adultos, pues tendríamos que antropomorfizar a los animales y eso sonaría tonto para un adulto. Lo cual puede no lograr mantener la disposición a atender del paciente.
Recomiendan que el terapeuta no sea el protagonista principal. Cuando Erickson relataba historias de su familia, él sólo era un personaje en las anécdotas, no era el personaje principal que tenía una experiencia de aprendizaje en la historia. Cuando el terapeuta es el personaje principal, pierde capacidad terapéutica, debido a los fenómenos de la transferencia y la contra -transferencia. Los Lankton afirman que uno puede usar experiencias personales, pero relatándolas como si hubieran ocurrido a alguna persona conocida por nosotros.
Una buena historia tiene dos partes fundamentales, un buen inicio. Así, se recomienda comenzar diciendo: “Erase una vez...” esto tiene un efecto curioso. Son unas palabras que actúan de anclaje para el oyente. Todo el mundo sabe que se comienza un cuento. Se deja de actuar con la censura de lo racional. De ésta forma las informaciones se libran de ser filtradas con mensajes internos de: “¡Eso es imposible!”, “¡Eso no puede suceder!” y frases por el estilo. Y es necesario, cuando hablamos de alegorías terapéuticas, que el final sea feliz para darle una luz de esperanza al oyente. Finalmente, siempre se puede buscar la retroalimentación positiva:¿ qué mensaje te deja esta historia?
IV. ¿CÓMO SE NARRA UNA ALEGORÍA?
1. La importancia de establecer previamente una relación de confianza
Lo primero que debemos tener en cuenta es que es necesario establecer una relación de confianza entre el oyente o receptor y el narrador o emisor. Para que esta experiencia sea como si llevaras una varita mágica en sí mismo, es transformarte y vivir la misma experiencia del personaje del cuento, de la manera más inocente posible. Es importante además de las palabras, el tono de voz y los movimientos de la cabeza y el cuerpo. Contar un cuento a alguien es invitarlo a entrar a un ritual para crecer y para curarse, invocando la gracia de Dios para sí mismo y para sus oyentes.
2. ¿Cuál es el momento preciso para la narración?
Si logramos crear en el oyente un momento de confusión, su mente consciente se sentirá momentáneamente impotente; en esos instantes el individua estará totalmente dispuesto para recibir la enseñanza contenida en la alegoría. Es un momento de trance, un periodo alterado de la conciencia en el que nos dirigimos al hemisferio derecho del cerebro, habiendo hecho previamente un trabajo para “bajar” las defensas de la conciencia.
Ej. Erickson lograba captar la atención del paciente utilizando la sorpresa. Generaba la dudad en él mediante la adopción de actitudes extrañas, juegos de palabras, bromas o frases humorísticas, con ellos rompía los generalmente rígidos esquemas mentales del paciente.
Williams sugiere realizar preguntas diversas, las cuales carecen de una respuesta exacta. Ej. ¿De qué color es el sueño? ¿Por qué?, ¿Quién es más rápido, una rana o un saltamontes? ¿Por qué?, etc.
La alegoría ya habla de sí misma, por lo que debemos evitar explicarla.
Al intentar explicarla para que “comprenda” el oyente, estaremos recurriendo a la mente racional y consciente y reduciremos la capacidad de actuar del inconsciente provocando con ello resistencias y objeciones.
3. El efecto de la alegoría en el receptor
La eficacia del relato metafórico no sigue regla alguna, sus efectos pueden ser rápidos o pueden prolongarse varias semanas para constatar las variaciones que tengan lugar en su comportamiento. Pero cuanto más inconscientemente actúa una alegoría, mayor es la profundidad de los cambios realizados.
Es como si el impacto de la alegoría generar una lenta reorganización del psiquismo del oyente.
V. Uso de metáforas en el proceso de tratamiento e hipnosis naturalista.
1. Uso diagnóstico de las metáforas
Zeig (1983) expone que el relato de una anécdota -compuesta de varios elementos respecto a los problemas presentados por los pacientes durante la entrevista inicial, puede entregar información sobre el paciente, a través de la comunicación no verbal inconsciente (señales mínimas) de aquel.
También son un buen elemento diagnóstico para determinar la capacidad hipnótica del paciente. Aquellos que se muestran más cautivados y absortos en las historias, suelen ser sujetos hipnotizables con mayor facilidad. Es decir, cuando usemos esta estrategia como diagnóstico, estemos atentos a cómo reacciona la persona a nuestro relato: en que partes asiente, o niega, su ritmo respiratorio, su focalización visual, etc.
2. Uso de metáforas para crear rapport terapéutico
Además del uso del “bio-rapport” y de los elementos de los sistemas representacionales, una anécdota relativa a aspectos del paciente que han sido captados por el terapeuta, puede ser un vehículo para un rapport sutil. (Zeig, 1983; Combs y Freedman, 1990)
Las metáforas y las anécdotas poseen algunas características que las hacen especialmente útiles en la etapa de tratamiento. Zeig (1983) menciona las siguientes:
a. No implican una amenaza.
b. Captan el interés del oyente.
c. Como el paciente tiene que conferirle un significado, fomentan su independencia ya que promueven una acción por propia iniciativa. El cambio proviene desde el interior y no de la directiva del terapeuta.
d. Permiten eludir la resistencia natural al cambio. Erickson acostumbraba presentar ideas terapéuticas en forma de metáforas a los pacientes más resistentes.
e. Son un modelo de creatividad para el paciente.
f. Crean confusión y promueven una buena respuesta hipnótica.
g. Su impacto en la memoria es mayor, haciendo más rememorable la idea expuesta.
A continuación analizaremos algunos de sus usos en el tratamiento (Zeig, 1983; Combs y Freedman, 1990):
1. Formular o ejemplificar una opinión
Dadas las características de las metáforas, puede establecerse una opinión en una forma potente y memorable. Es más fácil recordar una anécdota -y el mensaje implícito- que el mismo tema en un enunciado común.
2. Sugerir soluciones
En la forma del trabajo metafórico de Erickson (y continuado por los Lankton), las conclusiones que podía extraer el paciente ofrecían una perspectiva novedosa o una solución antes ignorada. Gordon (1978) denomina búsqueda transderivacional al proceso a través del cual se inicia una búsqueda inconsciente en el oyente para encontrarle un sentido al relato de acuerdo a su propio modelo de mundo. Por esta razón, las metáforas terapéuticas deben acoger el modelo de mundo del oyente para ser efectivas.
A este respecto es interesante lo expresado por Bettelheim:
Los cuentos son terapéuticos debido a que el paciente encuentra su propia solución, a través de la contemplación de lo que parece implicar la historia respecto a él y sus conflictos internos en ese momento de su vida. El contenido del cuento escogido, generalmente no tiene relación con la vida externa del paciente, sino que con sus problemas internos, los cuales parecen incomprensibles y, por lo tanto, insolubles. El cuento no se refiere al mundo exterior, aunque puede ser lo suficientemente realista y tener rasgos cotidianos entretejidos en él. La naturaleza irreal de esos cuentos (los cuales objetan los racionalistas de mente estrecha) es un recurso importante, pues hace obvio que el interés de los cuentos no es la información útil sobre el mundo externo, sino los procesos internos que ocurren en el individuo. [Citado por Gordon, 1978, p. 18]
Erickson narraba anécdotas paralelas, en donde trazaba un paralelismo con el problema del paciente pero brindando un nuevo punto de vista. Por ejemplo, si el paciente es un hombre con un determinado problema, se le relata la historia de otro hombre (por ejemplo, un paciente, ya sea real o ficticio) con un problema similar, y se describen los pasos que dio para tener éxito en la resolución de esa situación.
No importando el contexto de la metáfora o la anécdota, ésta es paralela cuando contiene en su relato la estructura de la situación problemática del paciente y provee una solución al problema.
3. Acceso y utilización de recursos
Los recursos son una parte que ya existe en la experiencia de las personas. Pueden utilizarse como recursos los sentimientos, percepciones, conocimiento personal, actitudes y comportamientos.
Pueden extraerse creando un contexto en el cual la persona responderá con ellos. Por ejemplo, presentando una situación en otro contexto distinto al problemático, y en el cual sabemos que la persona generalizará recursos que ya posee.
4. Ayudar a las personas a reconocerse tal cual son
Las anécdotas y metáforas crean una situación en la cual uno puede reconocerse a si mismo en forma indirecta, en lugar que uno sea enfrentado en forma directa. Zeig (1983, p. 35) cita a Erickson al respecto: “Si quieres que alguien te hable de su relación con su hermano, todo lo que tienes que hacer es contarle una historia sobre tu propio hermano.”
5. Sembrar ideas
Como ya vimos, la “siembra” consiste en diseminar ideas en pasos sucesivos que levan al logro esperado. Las metáforas son un buen recurso comunicacional para la siembra; por ejemplo, Erickson narraba una historia que estimulaba ciertas ideas básicas y que luego fortalecía con otras historias.
6. Insertar directivas
Esto consiste en tomar una frase de un relato y sacándolo de contexto, insertarlo en otro; se agrega un efecto más indirecto dando a esa frase menor importancia que la que tiene o modificando la emisión espacial de la voz al resaltarla.
Si las anécdotas y metáforas confunden y rodean las limitaciones conscientes del sujeto, la persona captará esa directiva en una forma inadvertida (inconsciente).
7. Esquivar la resistencia
Ya que la metáfora estimula las propias asociaciones del paciente, es más difícil resistirse a una asociación que uno mismo ha establecido.
Otra forma de reducir la resistencia es sembrar una idea en una anécdota y pasar rápidamente a una segunda de distinto tema. Esto hace más difícil resistirse a la idea de la primera anécdota, con lo cual aumenta la eficacia inconsciente de aquella. El paciente puede resultar con amnesia de la primera idea.
8. Reencuadrar y redefinir un problema
Watzlawick y sus colaboradores (1976) han definido el reencuadre como el cambio del propio marco conceptual o emocional en el cual se experimenta una situación, y situarlo en otra estructura, que aborde los hechos correspondientes a la misma situación en una forma similar e incluso mejor, con lo cual cambia por completo el sentido conceptual o emocional.
La eficacia del reencuadre radicaría en el hecho que cuando percibimos la pertenencia alternativa del evento a otra clase (lógica), no podemos regresar fácilmente al primer punto de vista y, por tanto, a la angustia o conflicto anterior.
La redefinición del problema consiste en definir el problema de una manera levemente diferente a como lo hace el paciente, tras lo cual se ofrece una acción terapéutica que corregirá la nueva definición del problema y lo solucionará (y si aquella está bien construida, se resolverá el problema del paciente).1
9. Facilitación de nuevos patrones de pensamiento, sentimientos y comportamientos
Las metáforas pueden utilizarse para construir o facilitar nuevas emociones, pensamientos y conductas del individuo, de modo de enriquecer su vida. (En la Tercera Parte de este volumen se incluyen los protocolos propuestos por los Lankton para construir metáforas.)
Desde el punto de vista de la inducción de trance y la evocación de fenómenos hipnóticos, ambos aspectos del trabajo hipnoterapéutico pueden abordarse metafóricamente (v.g., inducción conversacional, evocación indirecta de los diversos fenómenos hipnóticos).
VI. Algunos de los factores terapéuticos de “Cuentos que Curan”:
(Seguimos aquí las premisas del libro “Guía breve de psicoterapia de grupo” de Yalom y Vinogradov, Ed. Paidós)
“Las experiencia grupales en sí son omnipresentes, pero las experiencias grupales de cohesión, de apoyo o de autorreflexión parecen ser cada vez más difíciles de alcanzar en nuestra moderna e industrializada vida. Los grupos constituyen una parte esencial de nuestra experiencia de desarrollo, desde nuestra primera unidad familiar, pasando por la clase, hasta las personas que nos rodean en el trabajo, en el ocio y en el hogar. Al mismo tiempo, llegan a nuestros oídos quejas sobre una creciente alineación interpersonal en la vida moderna, una sensación de aislamiento, anonimato y fragmentación social“. (p23).
De esta manera, Yalom destaca no solo la importancia que tienen las interacciones interpersonales en nuestro desarrollo psicológico, sino también la excepcional herramienta terapéutica que brinda el escenario grupal. Este autor ha desarrollado un inventario de base empírica, construido por once factores, de los mecanismos terapéuticos que operan en la psicoterapia de grupo. Presentaremos a continuación alguno de estos factores en forma sintética con el fin de extrapolarlos a la actividad en cuestión, ya que consideramos que muchos de ellos son elementos que están presentes en los encuentros de “Cuentos que curan”.
4.1 Infundir esperanza:
La fe en un tipo de actividad es en sí terapéuticamente eficaz, afirma Yalom, tanto cuando el participante tiene altas expectativas de ayuda como cuando el coordinador €cree en la eficacia de la misma.
Hemos observado en estos encuentros, personas infundiendo esperanza a otras, hemos escuchado comentarios de algunos participantes admirados e inspirados por la actitud de otros.
El hecho de reunirse para escuchar un cuento, hablar y compartir lo que hemos vivenciado con dicha lectura, infunde esperanza respecto a la posibilidad de enfrentar las propias problemáticas. El escenario grupal desempeña un papel fundamental en mantener la confianza de que se pueden superar las dificultades.
4.2 Universalidad
Muchas personas sienten una abrumadora sensación de aislamiento. Están convencidos de que su soledad es única, de que sólo ellos tienen ciertos problemas o impulsos inaceptables. Estas personas están a menudo socialmente aisladas y tienen pocas oportunidades de intercambio social franco y sincero. En un grupo de estas características, las personas experimentan, por lo general, un gran alivio cuando descubren que no están solos, que sus problemas son universales y los comparten otros miembros del grupo.
4.3 Transmisión de información-Instrucción didáctica
La transmisión de información tiene lugar en el seno de un grupo siempre que un terapeuta instruye didácticamente a los participantes sobre el funcionamiento mental o físico o siempre que el líder u otros miembros del grupo dan consejos u orientación directa sobre problemas vitales.
4.4 Altruismo
En estos grupos, los participantes se ayudan mucho entre sí. Comparten problemas similares, se ofrecen mutuamente ayuda, sugerencias e insights, y se tranquilizan unos a otros. Para una persona que se siente desmoralizada y cree que no puede ofrecer nada de valor a nadie, la experiencia de ser útil a otros miembros del grupo puede resultar sorprendentemente gratificante y es una de las razones por las cuales los grupos incrementan con tanta frecuencia la autoestima.
El acto altruista no sólo potencia la autoestima, sino que también distrae a las personas que malgastan gran parte de su energía psíquica inmersos en una obsesiva concentración en si mismos. Muchas veces la persona que se encuentra atrapada en cavilaciones sobre sus propias tribulaciones psicológicas se ve repentinamente obligada a ser útil a otra persona.
4.5 Comportamiento imitativo
Resulta difícil calcular la importancia que tiene el comportamiento imitativo como factor terapéutico, pero la investigación psicológica y social indica que los psicoterapeutas subestiman su importancia. Los miembros se benefician de la observación de otra persona que tiene problemas similares, un fenómeno que se denomina aprendizaje vicario.
4.6 Catarsis
La catarsis, o dar rienda suelta a las emociones, es un factor terapéutico complejo que está asociado con otros procesos grupales, especialmente con la universalidad y la cohesión. El puro acto de dar rienda suelta a las sensaciones, en sí mismo, raramente promueve un cambio duradero, aunque va acompañado de una sensación de alivio emocional. Lo que es de primordial importancia es compartir con los demás el propio mundo interior con el fin de ser aceptado en el grupo. Ser capaz de expresar emociones fuertes y profundas, y aun así ser aceptado por los demás, es algo que pone en entredicho que seamos repugnantes e inaceptables o que nadie pueda sentirse capaz de querernos.
Para lograr que se produzca el cambio, la persona, primero tiene que experimentar algo con intensidad en el escenario grupal, y sufrir la sensación de catarsis que acompaña a dicha intensa experiencia emocional; después debe proceder a integrar el suceso catártico a través de la comprensión de su significado, primero en el contexto del grupo, y segundo en el contexto de su vida exterior.
VII. Bibliografía:
· Rosen, S. (1986) Mi voz irá contigo. Los cuentos didácticos de Milton H. Erickson. Paidós, B. Aires
· Watzlawick, P.; Weakland, J. y Fisch, R. (1976) Cambio. Formación y solución de problemas humanos . Herder,
· Dufour Michel(1993)Cuentos para crecer y curar, editorial Siro.
· Yalom, I. (2002): El don de la terapia. Ed. Emecé. Bs As.
· Yalom y Vinogradov. Guía breve de psicoterapia de grupo” de Ed. Paidós
· Lakoff y Johnson. Metáforas de la vida Cotidiana. 1980. CATEDRA. España.
VIII. Anexos:
Fuente de estrellas- Asunto tratado: falta de constancia en las labores-Finalidad: ayudar al oyente a ser más constante en sus esfuerzos y sus acciones. Estimular la planificación del tiempo.
Cierto agricultor estaba muy decepcionado con su cosecha y oyó decir que, en algún lugar, había un equipó de grandes especialistas que tenían poderes milagrosos para hacer crecer las plantas.
Desde el inicio de la primavera, nuestro agricultor había laborado mucho en su huerto a fin de hacerlo más productivo. Unas veces lo regaba mucho, pero en otras ocasiones apenas humedecía la tierra. De vez en cuando ponía abono a sus plantas y a veces echaba insecticida sobre los brotes jóvenes.
Una bella tarde de verano, exhausto, nuestro amigo se quedó dormido en medio de un campo de patatas y soñó.
Vio en el centro de su huerto una fuente inmensa que derramaba millares de estrellas sobres sus cosechas. Luego, un sol resplandeciente sustituyó a la fuente. En el huerto, las zanahorias, los nabos y las coles mostraban una amplia sonrisa y una mirada radiante. Por otra parte en el momento mismo en que las hortalizas parecían perder su sonrisa, la fuente de estrella reaparecía y luego desaprecia de nuevo para dejar lugar al sol, y así sin interrupción, siempre a un ritmo regular.
Al despertar nuestro amigo se dijo:
Ahora ya se que tengo razón. Existe en algún lugar un equipo de especialistas que puede hacer de mi suelo fértil, mis cosechas abundantes y mis hortalizas de un color tan brillante y atractivo que todo el mundo querrá comprarlas.
_Pero ¿Dónde encontrare ese equipo?_ se preguntaba pensativo mientras volvía a su casa.
Un hombre con una brillante barba blanca lo intercepto por el camino y le dijo:
_ Soy el sabio que vive en los colores de la vegetación. Me puedes hacer una pregunta, pero ¡cuidado! Solo tienes derecho a una sola pregunta.
Sin dudar, nuestro agricultor se apresuro a preguntarle: _ ¿donde puedo encontrar el, equipo de especialistas que pueden cambiar totalmente mis cosechas, que pueden darle al follaje de mis cultivos un verde resplandeciente sin manchas?
_Veo que está muy motivado y que eres muy positivo, mi querido agricultor _ respondió el sabio_ y te felicito por ello. Pero ¿no recibiste la respuesta esta tarde en tus sueños?
_! Oh ¿Tu eres el que estaba cerca a la fuente _ exclamo nuestro amigo el agricultor.
_ ¡Sí! respondió el sabio _ vuelve al país de los sueños, entra en la fuente. Veras que el grupo de especialistas esta allí, en ti, listo para esparcir sus millares de estrellas.
Se perseverante, ten confianza y sobre todo, se constante en tus actos, es exactamente igual que el sol y la fuente te estrellas, y tus deseos se cumplirán. Tu dicha se reflejara en los demás, así como en las zanahorias, los nabos, y las coles en tu sueño. Y mucho más todavía.
Al llegar a un recodo del camino, nuestro amigo el agricultor se volvió para decirle adiós al sabio anciano, pero este había desaparecido ya. Entonces se pregunto si no lo habría soñado también, pero fuera como fuere, había comprendido que mediante la constancia en los actos es como se obtienen los mejores resultados. Entonces decidió aplicar esta teoría durante el resto de la temporada.
Al llegar la festividad de la siega, en el otoño siguiente nuestro agricultor gano el premio de la hoja de oro por la extraordinaria calidad de sus cosechas.
El Clavo
Este cuento está enfocado hacia la mejora de organización personal, método de trabajo, optimización de estrategias y utilización de recursos para la búsqueda de soluciones.
Cierto habitante del bosque decidió un día construirse una casita de madera.
Resulta que, después de varios meses, la construcción avanzaba a paso de tortuga, aunque nuestro amigo dedicaba una enorme cantidad de energía a clavar los clavos que debían unir las tablas de su vivienda. Nueve de cada diez veces golpeaba a un lado del clavo o bien lo hacía sobre su dedo pulgar. Estaba cada vez más desanimado y cuantos más clavos utilizaba, más torcidos le salían.
Por la noche siempre volvía agotado.
Ya no sabía qué hacer.
Había oído hablar de un gran ingeniero que era también maestro carpintero y que tenía mucha experiencia.
Finalmente decidió ir a consultarlo.
Le explicó cuál era su problema y, después de un momento de reflexión, el maestro carpintero le dio los siguientes consejos:
- Primero revisa tus ojos para estar seguro de ver bien cuando vayas a golpear sobre el clavo.
- Después revisa tu brazo para asegurarte de que no tiemble.
- Luego revisa tus herramientas, comenzando por el martillo.
- Sobre todo, encuentra tu manera personal de golpear sobre el clavo. Es mejor golpear menos veces, pero con más eficacia.
- Adopta un método de trabajo; por ejemplo, comienza con los clavos más pequeños, después los clavos más grandes y así sucesivamente.
- Resumiendo, estudia, analiza y encuentra un método que te permita golpear más eficazmente sobre el clavo.
Nuestro amigo volvió con esas recomendaciones. Se tomó la molestia de analizarse y de encontrar los medios que le permitieran trabajar bien, y poco a poco lo logró totalmente.
Algunos meses más tarde su casa estaba construida.
Al año siguiente el gobierno de la ciudad organizó un concurso en su barrio y fue él quien ganó el premio otorgado a la casa más bella.
Ulises se va de viaje
Para empezar a actuar, primero es necesario saber qué se quiere.
Desde hace mucho, Ulises preparó este viaje que debía cambiar su vida. Tomó cursos de geografía y aprendió a hablar varios idiomas. El lugar que visitaría importaba poco; lo importante, era viajar.
Las dificultades comenzaron cuando fue a la agencia para reservar su billete de avión. La persona que lo atendió le hizo las preguntas habituales hasta que llegó el momento de determinar el lugar de destino.
- No quiero ir a México –dijo Ulises-, ni a Grecia, ni a Italia, ni tampoco a Pakistán.
- ¿Adónde quiere ir? –le interrogó el agente de viajes.
- A Inglaterra no –dijo nuestro amigo-, ni a África, ni a Australia, ni a Alemania.
- De nada nos sirve saber dónde no quiere ir –le dijo el especialista cada vez más desconcertado-; necesitamos saber dónde sí desea llegar.
- No me interesa ir a Francia, ni a Portugal, ni a Rusia, ni a América –dijo Ulises.
Al darse cuenta del callejón sin salida en el que se encontraba, nuestro futuro turista, avergonzado, decidió regresar a su casa. Esa noche soñó que se encontraba en un aeropuerto viendo las salidas de los aviones.
De pronto vio a su lado al gran Lindberg, el primer piloto que atravesó el Atlántico en 1927, quien se dirigió a él y le dijo: “Los aviones están listos para ir a donde sea”, dijo. “El piloto es quien debe decidir el lugar donde aterrizará el aparato”.
Poco después, nuestro amigo se despertó sobresaltado y se volvió a dormir muy tarde. Por la mañana, se dio cuenta de la importancia que tiene saber bien cuál es nuestro destino antes de emprender un viaje.
Desafiando a nuestros límites de pensamiento
Le pregunté a un alumno: "¿Cómo harías para ir de este cuarto a aquel otro?"
Me respondió: "Primero hay que pararse, luego dar un paso hacia adelante..."
Lo detuve y le pedí: "Nómbrame todas las formas posibles para llegar de este cuarto al otro." Enumeró: "Puede irse corriendo, caminando, saltando, a los brincos, dando vueltas de carnero... Uno puede llegarse hasta esa puerta, salir de la casa, entrar por la otra puerta y dirigirse a ese cuarto. O bien, si uno quiere, puede saltar por la ventana..."
Le dije: "Ibas a incluir todas las formas posibles, pero cometiste una omisión, una importante omisión. Normalmente yo empiezo por dar el siguiente ejemplo: 'Si quiero pasar de este cuarto a aquel otro, salgo por la puerta, tomo un taxi hasta el aeropuerto, compro un pasaje a Chicago, Nueva York, Londres, Roma, Atenas, Hong Kong, Honolulú, San Francisco, Chicago, Dallas, Phoenix, vuelo en una limosina y entro por el patio de atrás, paso la puerta trasera, y de la habitación del fondo paso a ese otro cuarto.' ¡Y tú sólo pensaste en ir hacia adelante! No se te ocurrió ir hacia atrás, ¿no es cierto? Tampoco se te ocurrió gatear."
Mi alumno agregó: "Ni deslizarme sobre mi estómago." ¡Nos limitamos tan espantosamente en todo lo que pensamos! (M. Erickson, "Mi voz irá contigo)